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Cómo certificar una obra por avance, sin liarte con el acumulado.

La certificación es la forma de cobrar una obra mientras se ejecuta. Aquí está cómo se monta, cómo se calcula lo que llevas ejecutado de cada partida y por qué el error de un mes se arrastra hasta el final.

Actualizado en septiembre de 2026 · Lectura de 6 minutos

Resumen en 30 segundos

  • Certificar es decir, cada mes, qué parte de cada partida llevas ejecutada y cobrarla.
  • Se trabaja siempre con el acumulado: lo de este mes es lo acumulado menos lo certificado antes.
  • Ninguna partida puede pasar del 100 % del presupuesto aprobado; lo que se sale, va en un presupuesto adicional.
  • De la certificación salen la retención de garantía y, en su caso, el descuento del anticipo.
  • Cada certificación aprobada se convierte en una factura, con su IVA o su inversión del sujeto pasivo.

Qué es exactamente una certificación

Una obra no se cobra al final: se cobra por partes, según se va ejecutando. La certificación de obra es el documento que dice, a fecha de hoy, cuánto se ha ejecutado del presupuesto aprobado, y sirve para emitir la factura de ese periodo.

Se hace normalmente una al mes, y sigue el mismo orden que el presupuesto: capítulos y, dentro de cada uno, partidas con su medición y su precio. La diferencia es que en vez de medir «lo que se va a hacer», mide «lo que ya está hecho».

El acumulado: la única cuenta que importa

Aquí es donde se lía casi todo el mundo. En cada partida trabajas con tres números:

PartidaPresupuestoCert. 1Cert. 2 (acum.)A facturar ahora
Demoliciones2.800 €100 %100 %0 €
Albañilería9.400 €30 %65 %3.290 €
Solado4.560 €0 %40 %1.824 €
Fontanería3.100 €50 %80 %930 €

Fíjate en demoliciones: estaba al 100 % en la primera, así que este mes no genera nada. Y en albañilería, lo que se factura no es el 65 %, sino la diferencia: 65 % − 30 % = 35 % de 9.400 €.

El error clásico: teclear en cada certificación el porcentaje de ese mes en vez del acumulado (o al revés). Como las certificaciones se encadenan, un fallo en la nº 2 se arrastra hasta la última, y al cerrar la obra no cuadra: o has cobrado de más y hay que devolverlo, o te has dejado dinero sin certificar.

Qué lleva el documento

De la certificación a la factura

Aprobada la certificación, se emite la factura por el líquido del periodo. Dos cosas que decide el tipo de cliente:

Desde 2027 esa factura tendrá que salir de un programa que cumpla Verifactu, con su registro encadenado y su QR: lo cuenta la guía de Verifactu para obra.

Cinco errores que cuestan dinero

  1. Certificar de más en una partida. Si pasas del 100 % de lo presupuestado, o lo devuelves o lo justificas como obra adicional. Mejor que el propio programa te frene.
  2. Meter obra fuera de presupuesto sin aprobar. Lo que no está en el presupuesto aprobado no se certifica: se hace un adicional y se aprueba antes de ejecutarlo.
  3. Olvidar la retención. Se resta en cada certificación; si la olvidas, facturas de más y la propiedad te lo descontará después.
  4. No descontar el anticipo. Se recupera proporcionalmente en cada certificación, no de golpe al final.
  5. Certificar sin firma. Sin aprobación de la dirección facultativa, esa factura se queda parada en el cajón del cliente.

Cómo se hace en Cimenta

Con el presupuesto aceptado, cada certificación te enseña todas las partidas con lo ya certificado y solo te deja teclear el avance. Lleva el acumulado, no te deja pasar del 100 %, calcula retención y anticipo, y genera el documento listo para firmar. Cuando está aprobada, se convierte en factura con un clic, con su IVA o su inversión del sujeto pasivo, y con el registro de Verifactu detrás.

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Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto se certifica?

Lo normal es una vez al mes, con fecha de cierre fija. En obras cortas puede ser al 50 % y al final, y en obra pública lo marca el pliego.

¿Puedo certificar materiales acopiados pero no colocados?

Solo si el contrato lo permite, y normalmente con un porcentaje menor y con justificación. Si no está pactado, no se certifica lo que no está ejecutado.

¿La certificación es una factura?

No. La certificación mide y aprueba lo ejecutado; la factura es el documento fiscal que se emite a partir de ella. Por eso la certificación se firma y la factura se registra.

¿Qué pasa si el cliente no aprueba una certificación?

Se revisa la medición con la dirección facultativa y se emite corregida. No conviene facturar sobre una certificación no aprobada: esa factura acaba discutida.

Esta guía es información general para empresas de obra, no asesoramiento fiscal ni jurídico. Lo que manda es tu contrato y, en obra pública, el pliego.

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